La Fundación Brady Hunter ayudó a transformar un espacio en la escuela SEED de Miami en una sala Zen, creando un ambiente tranquilo y acogedor donde los estudiantes pueden tomarse un momento para desconectar, recargar energías y centrarse en su bienestar.
Diseñado pensando en los estudiantes, este espacio ofrece la oportunidad de desconectar del día a día, encontrar un momento de paz y regresar sintiéndose renovados y listos para afrontar lo que venga.

